sábado, 20 de julio de 2013
La Clase Media, ahogada en el Caribe
Respeto a la diversidad: La historia de Jaden Bello
Hoy recuerdo a mi sobrino Félix Manuel Berroa Peña. En Santo Domingo, República Dominicana, cuántos males tuvo que soportar para sobrevivir en un país como el nuestro, lleno de gente aburrible y odiosa, hacia las personas que son diferentes a ellos. Mi sobrino, hoy lo veo como un héroe.
En República Dominicana, los jóvenes homosexuales son valerosos y valientes. Son tan valientes que salen a las calles con su frente en alto. Estos muchachos tienen el corazón para soportar que le griten todas las malas palabras como: pato, maricón, loca, chusma, grillo, lombriz, pájaro y más...
Por favor, piensen en los hijos y padres que pasamos por todas las humillaciones. Para saber lo que se siente, hay que tener un hijo que tenga estas cualidades, porque solamente un padre abnegado lucha con todas las situaciones que le presenta la vida
dura de llevar con los vecinos y sociedad de odio dominicano.
Hoy voy a mencionar un caso que me llegó al corazón cuando lo leí y de una vez pensé en mi sobrino, en todos los jóvenes dominicanos y todos los “gays” del mundo:
Este caso fue el del joven estudiante Jaden Bello. Este chico era abiertamente “gay” y se suicidó este año tras ser víctima de “bullying” en su escuela vía Internet. Joe Bello, el padre, y su hijo Jaden, pronunciaron en la dirección de la escuela el acoso a un consejero de la escuela La Grande, en Oregon, poco antes de que Jaden se ahorcara en el patio de la institución el pasado 19 de enero. El jovencito murió, dos semanas después en el hospital.
Ahora un hombre humilde de extracto humanista emprende una faena un poco dura de creer por sus condiciones físicas. Joe tiene dos rodillas artificiales y una cirugía mayor de la espalda, espera recorrer los estados de Texas, Arkansas, Louisiana, Pennsylvania, Nueva York y Delaware, entre otros; a ritmo de 15 a 25 millas por día, para denunciar el crimen de acoso y odio, según un diario llamado Grand Observer. Joe Bello renunció a su trabajo para hacer esta caminata y además confesó que hará el recorrido en memoria de Jaden para
llevar un mensaje contra el “bullying” y finalmente para sanar el dolor en los Estados Unidos.
Uno de cada cuatro niños en escuela elemental o secundaria es víctima de acoso por motivo de su raza, género, discapacidad, religión u orientación sexual. Peor aún, los adolescentes homosexuales son tres veces más propensos a cometer suicidio que otros jóvenes de su misma edad. Además, los estudiantes que son parte de la comunidad L.G.B.T. están cinco veces más inclinados a faltar a la escuela porque se sienten inseguros, un 28 por ciento de estos jóvenes termina abandonando la escuela en Estados Unidos, el suicidio continúa siendo la principal causa de muerte entre adolescentes menores de 14 años y según las estadísticas del 2010, existe una fuerte conexión entre ser víctima de “bullying” y el suicidio.
Así en mi país, quisiera que el pueblo dominicano tenga tolerancia hacia los humanos diferentes en criterios de pensamiento o nacionalidad, especialmente los haitianos, homosexuales u otros. Guardo amor y respeto por todos los desvalidos del mundo porque mi sobrino fue uno de esos.
Vivan los pobres del mundo y que no haya más suicidios por odio, como el de Jaden.
Con amor, Héctor Peña para el mundo.
domingo, 23 de junio de 2013
Mirando el presente y el futuro
Para finalizar mi reflexión de hoy jueves 20, 2013, no puedo dejar de mencionar al más grande soñador norteamericano. Me refiero al reverendo Martin Luther King Jr. y su discurso del 28 de agosto del 1963, Tengo Un Sueño (I Have a Dream). Estas palabras fueron pronunciadas en la fecha mencionada por King Jr., defensor estadounidense de los derechos civiles, en su más famoso discurso. El repitió esa cautivadora frase varias veces para expresar su esperanza de que algún día, la gente se viera libre de los prejuicios raciales. Aunque su público se encontraba en Estados Unidos, personas de todo el mundo han hecho suya la esencia de ese sueño.
Tres meses después de aquel discurso, el 20 de noviembre de 1963, más de cien países adoptaron la declaración de las Naciones Unidas sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial y en las décadas siguientes, se adoptaron otras iniciativas internacionales. Hoy, cincuenta años después, tenemos que preguntarnos, cuál ha sido el resultado de tan loables esfuerzos.
El 21 de marzo de 2012, Ban Ki-Moon, Secretario General de la ONU, declaró: “Existen muchos tratados e instrumentos valiosos, además de un marco mundial amplio, para prevenir y erradicar el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y otras formas conexas de intolerancia. No obstante, el racismo sigue causando sufrimientos a millones de personas en todo el mundo; e incluso, en los países donde se ha avanzado en la lucha contra el prejuicio racial y de otros tipos. Cabe preguntarse realmente, si se ha eliminado de la gente estos sentimientos tan arraigados, o sólo se ha evitado que los exterioricen. Hay quienes piensan que dicho avance sólo ayudan a evitar la discriminación, pero no pueden eliminar el prejuicio…por qué, porque la discriminación es un acto que la ley puede castigar, mientras que el prejuicio es interno: está relacionado con los pensamientos y los sentimientos, y eso no es fácil de regular.
Para eliminar el prejuicio, no basta con evitar la discriminación; hay que transformar también los pensamientos y sentimientos hacia los miembros de otros grupos. Será eso posible y si lo es, cómo se logrará. Al analizar tres casos de la vida real, veremos no sólo que la gente puede cambiar, sino también, lo que hay ayudado a muchos a hacerlo.
Por último, voy a tocar la Biblia, con una historia más: Linda.
“Nací en Sudáfrica y soy blanca para mí; los miembros de otras razas eran inferiores, ignorantes y poco confiables; los veía sólo como sirvientes de los blancos. Vivía esclava de los prejuicios sin siquiera darme cuenta, no obstante, mi actitud cambió cuando comencé a estudiar la Biblia. Aprendí que Dios no es parcial y que lo que hay en el corazón es más importante que el color de la piel o el idioma que uno habla.”
Esto más que un sentimiento, quiero dejarlo escrito para todos los dominicanos que nunca miran a los ciudadanos de Haití con buenos ojos y quiero que sepan que así como miran a los haitianos en nuestro país, así nos miran a nosotros, los que vivimos fuera de República Dominicana.
Hecho 10-34, 35 Proverbio 17:3 en Filipenses 3:3 “Aprendí que para vencer los prejuicios, tengo que considerar que los demás son superiores a mí.
Este y otros principios bíblicos me han enseñado a interesarme en el prójimo sin importar su color de piel. Ahora, vivo libre de las cadenas del prejuicio. Finalizo este escrito con un pensamiento de adentro de mi corazón: seguir los principios bíblicos me ha dado paz mental y felicidad.
Economía mundial: E.E.U.U., la bolsa de valores y la desigualdad de salarios en República Dominicana
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Hoy es viernes, 14 de junio, y voy a hacer alusión a un gran artículo de Nueva York de la revista Time. Ayer, al cerrar la brecha de género y al completar el viaje hacia la igualdad, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, demuestra que todavía es un hombre que tiene principio social, cuando este pide por la igualdad social. Yo espero por mi país, la República Dominicana y en todas partes del mundo. Hace 50 años de vida, la ley del pago equitativo, promulgada por el presidente John F. Kennedy en 1963, todavía seguía vigente. Estamos en el Siglo XXI, el momento de cerrar la brecha.
En Santo Domingo, República Dominicana, un gran grupo de mujeres y hombres, se reunieron el 10 de junio de 1963; donde el entonces presidente John F. Kennedy promulgo la ley del pago equitativo, en un momento en que las mujeres ganaban un promedio entre 30 y 59 centavos por cada dólar americano. Dicho esto, comparo a Estados Unidos porque en esta fecha, en República Dominicana, el dólar costaba diez centavos más que el peso dominicano.
El hombre siempre ganaba más que la mujer, en Santo Domingo o en la mayoría de los países, porque el hombre siempre ha sido machista y ellos no permitían que la mujer trabajara por el pretexto de que ella era “de la casa”. Como a veces, que por más que lucharan, nunca iban a ganar igual, pensaban los hombres de aquellos tiempos.
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Hoy, ese promedio ha subido a 77 centavos, pero lamentablemente, hoy el dólar cuesta 40 pesos dominicanos por 1 peso. Hasta que la igualdad de renumeración sea una realidad, estamos aquí para renovar nuestro compromiso con los policías, los maestros y todos los trabajadores dominicanos. Queda mucho trabajo por hacer, ya que en la actualidad, una mujer con un título universitario en la República Dominicana gana en promedio cientos de miles de pesos menos que un hombre por realizar el mismo trabajo y esa noción del trabajo es la que está mal. Yo como ciudadano quiero para los hijos e hijas dominicanos,
conseguir la igualdad de renumeraciones, que son cuestiones económicas. Quiero recordar que las mujeres constituyen el 61% y son la principal fuente de ingreso, sea por trabajo informal como por profesional.
También abogo por aumento del salario mínimo al resaltar que el 61% de la población que viven y trabajan en el País son mujeres y pido que también hagamos la promesa de seguir luchando porque tengan los mismos derechos, oportunidades y libertades de los hombres.
Vivan todas las mujeres del mundo.
--Peña del Pueblo
¿Qué es el prejuicio?
sábado, 22 de junio de 2013
La visión de un líder inolvidable
Hace unos años, después de que estuviera en una reunión sobre la historia de las mujeres dominicanas, una amiga mía me dijo: “Yo siempre apoyo a los muchachos, porque ellos nos necesitan”. Yo le contesté que sí, es cierto que los chicos también necesitan de las chicas, pero me fui otra vez a la reunión porque creo que es así y desde ese año, me da vueltas en mi mente.
Desde hace, por lo menos, cinco milenios, con la creación del patriarcado, los hombres han tenido todo (bueno, algunos hombres más que otros) el poder del Estado, la sociedad y la familia. Ya lo dijo la intelectual obrera Pura Castillo. Sólo hay alguien más explotado que el obrero, su mujer. Las mujeres desde siempre han resistido la subordinación y la violencia machista del hombre dominicano.
En dicha reunión, recuerdo como ahora que era víspera de padre, y esto fue en un momento muy duro. Ya que al iniciar el Siglo XVIII, cuando se inicia la historia del feminismo con el elemento de compasión. Entonces, las mujeres se dieron a la ingente tarea de aspirar a educarse, a tener derechos políticos como el voto y la participación en la administración pública; posteriormente, al derecho sobre su propia vida y específicamente sobre su cuerpo. Desgraciadamente, no se ha educado también a los hombres sobre los derechos de las mujeres, por lo que muchos creen que si las mujeres obtienen lo de ellos, se ven menos “caballeros”, es decir, que erróneamente creen que si la mujer se liberase a toda costa de la libertad de los hombres, nada más lejos de la verdad, la emancipación de las mujeres y su total igualdad va de la mano de la igualdad de todos los hombres.
Ya lo decía nuestro gran ser humano y pensador, el Doctor José Francisco Peña Gómez, el aprecio de la mujer es un medidor de civilización, es decir, mientras más avance la obtención de derechos de las mujeres, así como de otros seres humanos marginados por raza, orientación de sexo/género y clase social, entre otros, mejor y más avanzada será nuestra sociedad.
Tenemos que educar a nuestros niños, adolescentes, hombres jóvenes, adultos y personas de edad avanzada, que tienen que desarrollar conciencia sobre los derechos de los otros, de las otras personas, el respeto a las mujeres y a toda persona que se considere diferente, les hará mejores seres humanos. Tienen que aprender e internalizar de una vez y para siempre, que las mujeres no les pertenecen, que no pueden mandarlas, maltratarlas ni matarlas, simplemente porque éstas no hagan lo que ellos quieran.
Padres y madres, abuelos y abuelas, maestras y maestros, publicistas y periodistas, sacerdotes y pastoras, todos, todas tienen que enseñar con la palabra y el buen ejemplo que los hombres y las mujeres tienen el mismo derecho, por lo que hay que tratarlos de la misma manera.
Este domingo, se celebra una vez más, el Día de los Padres y yo no tendré un hijo a mi lado para decirle que este día, debemos tomarlo, no para escuchar canciones con mensajes impropios, que hablen mal de mí o de nadie, sino es un día para hacer una introspección. La tolerancia y el respeto harán de este día uno libre de violencia. En mi país, en Puerto Rico y en todas partes de la “Pacha Mama”, la Tierra. Que la violencia de género que han perpetrado muchos hombres desde siempre y podremos entonces, respetar a los nuevos padres del Siglo XXI, en adelante. Dios bendiga este día y que no haya más violencia.

